Su cuerpo sabía. Ella se levantaba, trabajaba, criaba hijos, envejecía. Pero algo cambió. La industria llegó. Los supermercados llegaron. Las promesas llegaron. De repente, comer ya no era un acto simple. Se convirtió en un acto de fe ciega, marketing engañoso y de educación por conveniencia política alimentaria o emocional. Porque aquí está la verdad brutal: la mayoría de las personas viven su vida alimentaria como un navegante sin brújula en una tormenta de información. ¿Eres quien dirige tu navegación? O estas perdido por ahorrarte unos pesos experimentando con ideas, para no ser una persona NORMAL, OBESO y DIABETICO. Recuerda el problema No es que comas sin pensar, como lo hacia tu abuela, no tienes un plan y esperas descubrirlo por tu propia cuenta mientras sigues enfermo y pobre.