Es un saludo y grito que significa “¡Vamos más allá” o “Sigue adelante”, que desde la época medieval se usaba entre los peregrinos del Camino de Santiago, para darse fuerzas y animarse. En aquellos días, cuando un peregrino se cruzaba con otro, uno decía "¡Ultreia!" y el otro respondía "¡Et suseia!" (“Y más arriba!”), como una manera de recordar la aventura física y espiritual de El Camino.