Saben hoy fue uno de esos días largos y agotadores en los que pareciera que el tiempo simplemente no alcanza. Sin embargo, me queda la tranquilidad y la satisfacción en el corazón de haber cumplido con mi deber de la mejor manera posible, gracias a Dios. Llegué a casa muy tarde, cansada, pero aun así saqué un momento para leer este capítulo con mucho ánimo.
Todavía me cuesta escribir de manera disciplinada y conectar verdaderamente con este ejercicio desde mi personaje, pero lo estoy intentando, un día a la vez. Precisamente, el capítulo “El sabor amargo del dinero en las mujeres” me hizo reflexionar sobre cómo muchas veces las mujeres crecimos relacionando el dinero con sacrificio, miedo o inseguridad. La autora invita a sanar esa relación con la riqueza, entendiendo que también podemos vivir la estabilidad financiera desde la tranquilidad, la autonomía y el merecimiento, y creo que eso es algo que poco a poco también estoy aprendiendo en mi propia vida.
Si alguien quiere leerlo e intercambiar ideas, el libro se llama: Mujer tu destino es la riqueza 🤗🤗