Como les contaba, la Jessi que llevo dentro está intentando negociar conmigo los innegociables, llevo tres días diciéndole que no. Y hoy decidí volver a empezar el libro y leerlo con más conciencia. Realmente he sentido gusto por lo que estoy leyendo, siento que es contenido de mucho valor. Ya leí el primer capítulo de corrido y me quedé 47 minutos sentada leyéndolo en voz alta, escuchándome. Descubrí que mi voz me entretiene y me gusta entender las cosas de una manera diferente, porque al leer y a la vez escucharme se me ocupa el cerebro de otra forma. Es una muy buena táctica.
Les comparto un resumen chiquito de lo que leí en el capítulo “Dinero con sabor a mujer”. Amalia Lacroze de Fortabat reflexiona sobre la relación histórica y emocional que muchas mujeres han tenido con el dinero, y señala que durante años se les enseñó a depender económicamente de otros o a ver la riqueza como algo ajeno a su naturaleza. Plantea que la mujer construye prosperidad de manera distinta: más intuitiva, sensible, estratégica y enfocada en el bienestar integral de su familia y su entorno. El capítulo invita a romper creencias limitantes, reconocer el propio valor y entender que desear abundancia no es egoísmo, sino una forma de alcanzar libertad, seguridad y la capacidad de transformar la propia vida y la de quienes se ama. Lo recomiendo totalmente, 10/10.