No hay segunda muerte
y por ello elijo
el odio y la venganza,
pues si me quitan
lo más preciado
solo queda devolver el daño
o morir en pasión suicida.
Talión completo
solo hay uno verdadero,
el rencor incandescente
en perpetua guerra:
crueles enemigos hasta la oscuridad.
Que en multiformes agonías
deseen no haber nacido,
que cada día sea su tortura,
y que ardan de amor por una vida
para siempre mutilada.