Me habita dentro una historia
anterior a mis palabras,
no recuerdo quién la dijo,
pero surge en mi garganta
cuando se duermen los sueños
y la casa se dilata.
Dice que soy su caballo
con una espuela clavada,
que perderé lo que abrace
sin apearme del alma,
que el badajo que me hiere
me convierte en campanada.
Y lo falso no resiste,
no galopa en las entrañas,
no le marca el paso al pulso
ni se viste con las armas.
Por eso, cuando la muerte
venga a agraviar por mi causa
diré que el amor bastó.