Brotan los frutos del recuerdo
cargados de historias antiguas,
nereidas y vírgenes ebrias
juegan en aguas ancestrales.
Las riberas del mañana
elevan cantos dolidos
a un destino desnudo
y libre en remota lejanía.
Escondida está la raíz
que anhela visiones futuras,
donde la esperanza
ilumina todas las sombras.
La forma se vuelve materia,
como si el mundo evocara su origen
y desterrara todos los misterios
urdidos en sus límites profundos.