Pronto nos llegará la esencia muerta
que camina por valles silenciosos,
preludio que convoca
tempestades arcanas
y ardientes pesadillas, huesos, gemas,
materia evanescente.
Relatos se adormecen
escondidos, y sueltan viejos miedos
incubados en cuevas por latidos
de corazones rotos, destrozados.
Fluyen perpetuas llamas inconscientes.
Se duerme el mal augurio
del llanto acontecido,
el ocaso reclama
envidias de escorpión;
la espiral de raíces y de símbolos
revive en el hogar de la palabra.