He caminado todos tus pasos.
He bebido tu congoja.
He dado nombre
al minuto que ansiabas tener.
Esta vieja sabia
ha labrado carbón
con la descomposición
lenta de tu vida.
Ahora
cierro un ojo
para ver con el otro
el umbral breve
de mi segunda patria.
Mía, solo mía.