el mar no para nunca
no acaba nunca
que no hace falta
que no tenga fin
ni una retina segura
ni cima
ni bandera
ni dorso, ni torso,
ni rostro,
que no hace falta
descifrar el misterio
del horizonte
para amar sus
redondeadas blancuras
y el devenir de su devenir
siempre abierto
a sus vientos desnudos
de copas mezquinas
el mar no para nunca
soy yo la que
me he bebido todo el oxígeno
a borbotones