Día 1: Color: rojo-azul. Reflexionando sobre qué color soy bajo presión, me he dado cuenta de que me sale una combinación de rojo y azul, especialmente en el ámbito académico (exámenes, prácticas, etc.). En momentos de estrés, por un lado me agobia no poder hacerlo perfecto (azul), pero por otro me lanzo y ejecuto sin mirar atrás (rojo?). Me ha sorprendido pensarlo porque nunca me había encajado en el rojo. Un ejemplo sería un examen o una práctica en la que tengo que tomar decisiones rápidas: siento la presión de hacerlo todo perfecto, pero al mismo tiempo acabo actuando rápido para poder avanzar. Para mejorar, me gustaría no darle tantas vueltas a las cosas y poder decirme que no es necesario que todo sea de 10. Intentaría también parar un momento, observar mi entorno y encontrar algo de calma, en lugar de reaccionar tan rápidamente y sin exigirme tanto.