Hola Chicos, hoy hago esta publicación porque con Rocío concienticé que un milagro no siempre tiene que ser algo asombroso. Porque mi ego aún me intenta vender la historia de la falta de humildad cuando compartimos un logro o los Milagros que disfrutamos y porque en estos días en el Máster con Víctor he comprendido que: Milagro que no se comparte se estanca.
Ayer estudié la lección 119 de UCDM y como proponía la lección, actualicé mis alarmas para cada hora en punto y media hora después y así repetir las frases:
✅"La Verdad Corregirá todos los errores de mi mente"
✅"Dar y Recibir es en verdad lo Mismo"
Y comprendí ahondando en la lección uno de los errores de la mente, que es creer que hay separación con nuestros hermanos y vemos en nuestras relaciones muchas veces enemigos en vez de hermanos, pero al entender la verdad como dice el mismo curso: Cuando nos encontramos con alguien nos encontramos con nosotros mismos.
Había elegido con el estudio de la lección que quería dar lo que quería experimentar, comprendí la unidad que existe en Dar y Recibir, y acepté que todo lo que doy, me lo estoy ofreciendo a mí mismo.
Y con estas ideas comencé un trabajo que estaba haciendo, y como el trabajo me lo permitía cada hora en punto y luego cada media hora más tarde repetía las frases propuestas, El estar conectado con esta frecuencia me hizo realizar mi labor con Amor, deseando dar lo mejor de mí, pero al terminar mi trabajo y estar de regreso a casa se decidió que debía ser probado en lo que había estado interiorizando durante todo el día, y recibí un mensaje y una foto donde me mostraba la persona encargada una esquina que se me había olvidado dejar limpia, estaba molesta, por unos segundos me desconcerté, en otro momento se que hubiera visto un ataque en esto y me hubiera molestado, me hubiera justificado, hubiera buscado culpables fuera, pero mi odre habría seguido siendo el odre Viejo y gastado, en cambio tomé responsabilidad, acepté mi equivocación e intenté repararlo. Pero lo mejor de todo es que comprendí el Amor con el que había estado realizando mi labor, y comprendí que es de humanos equivocarse y a diferencia de otras ocasiones no me flagelé, ni busqué castigarme sintiéndome culpable por esta imperfección, en esta ocasión busqué estrategias para la próxima vez, y el aprendizaje que hay algo que me estaba mostrando mi hermano en lo que debía mejorar, le otorgué amor y paz a la situación, y de verás he visto muchas lecciones que ya estoy trabajando en llevarlas a Cabo.