Recientemente me ha pasado, que he dejado de intentar controlar cada cambio, y estoy aprendiendo a moverme con él, a surfear la ola, jeje Pero esto me hace pensar, que quizás estoy llegando a ser demasiado flexible, y esto puede ser una fortaleza. Me ha permitido adaptarme, me ha permitido observar sin reaccionar impulsivamente, y seguir avanzando en mi camino, a pesar de las inseguridades. Pero claro, si eres capaz de soportarlo todo, puedes acabar permaneciendo demasiado tiempo en lugares que ya no están alineados contigo. (que es lo que veo que me ha pasado en relaciones recientes, entorno familiar, e incluso, en la empresa). Y me pregunto, ¿realmente me estoy adaptando?, o me estoy resignando. No quiero caer en la desconexión emocional, pero si es cierto, que encuentro cierta paz en sobrellevar todo esto adelante. Pero la movida, que está en ver que la verdadera habilidad, no consiste en sobrevivir a cualquier realidad, sino en elegir conscientemente en cuál quieres permanecer. Esta muy bien capear el temporal, resistirte al caos. Pero creo que hay que recordar que también puede uno elegir salir de él. y el punto está, en que, estoy tan acostumbrado a un entorno cambiante, flexible, (me siento bien o hago mío cualquier entorno), por muy caótico que sea, que al final me cuesta encontrar una dirección. y claro, no quiero caer, en la costumbre, en normalizar el caos, normalizar ciertas relaciones, o ciertos entornos. Simplemente, porque consigo "adaptarme muy bien a ellos". Y tengo el miedo, de perderme en esa flexibilidad, y acabar perdiendo mis valores, por "tolerar", "respetar", los diferentes escenarios. No me queda más remedio, que abrazar y aceptar mi capacidad de adaptación, pero activando ese vigilante interno, que de vez en cuando, me recuerda, ¡tío esto no va contigo!, ¡tío hasta aquí hemos llegado! o tío, ¡sal de ahí!, por esto no pasamos, no entrando por el aro en todo momento.... Tengo ese miedo, a ser demasiado radical, intransigente, y quizás irme al polo opuesto...