Hola, soy Carmen y llevo conviviendo con problemas en los pies desde que era niña. Tengo un pie valgo o pie plano flexible. Cuando estoy en reposo se aprecia algo de arco, pero al apoyar y caminar el pie se vence hacia dentro, como si el tobillo se acercara al suelo. Con los años, esto se ha traducido en muchísimo dolor en los pies, molestias similares a una fascitis plantar, sobrecarga en las piernas y una gran dificultad para caminar o permanecer de pie durante un tiempo moderado. Actualmente, incluso actividades muy cotidianas pueden convertirse en un problema. Ir andando a una tienda, hacer un recado cerca de casa o caminar durante quince o veinte minutos supone pensármelo mucho, porque sé que probablemente terminaré con bastante dolor y necesitaré recuperarme después. También estoy muy limitada con el calzado. Prácticamente siempre tengo que utilizar zapatillas deportivas para poder llevar las plantillas y sentir algo más de estabilidad. Cualquier zapato un poco más arreglado me resulta muy incómodo, por lo que muchas veces siento que ni siquiera puedo vestirme como me gustaría. Esta situación también ha condicionado mucho mi vida social. Llevo años sin ir a fiestas, ferias o determinados eventos porque sé que implican caminar para llegar, pasar bastante tiempo de pie y después tener que volver. Antes incluso de intentarlo, ya pienso que no voy a poder aguantar y termino descartando el plan. Hasta ahora, las soluciones que me han ofrecido se han centrado principalmente en utilizar plantillas. Aunque me ayudan a llevar algo mejor el día a día, no han conseguido solucionar el problema ni evitar que siga teniendo mucho dolor. Por eso he decidido participar en este proceso. Me gustaría comprender mejor qué les ocurre a mis pies, aprender a trabajar sobre el problema de una forma más completa y comprobar hasta qué punto puedo mejorar. Mi objetivo es reducir el dolor, ganar estabilidad y resistencia, caminar durante más tiempo y recuperar actividades que llevo años evitando. Sobre todo, me gustaría dejar de vivir calculando constantemente cuánto tendré que andar, cuánto tiempo permaneceré de pie y si mis pies me permitirán disfrutar del plan.