Estos Reyes Magos me han traído un libro que está siendo, para mí, muy necesario y muy revelador:
"El puente de las mariposas" de Nazareth Castellanos.
Es una lectura que no se puede devora. Párrafo sí, párrafo no pide pausa, atención y presencia.
Entre muchas ideas profundas y muy bien bajadas a tierra, hay una que me ha acompañado especialmente estos días: la diferencia entre vivir en un mundo acelerado y vivir con prisas.
La aceleración muchas veces no depende de nosotros.
Las prisas, en cambio, sí tienen que ver con cómo nos colocamos ante la vida, con los hábitos que sostenemos y con si nos damos —o no— espacios de regulación.
Nazareth pone el foco en algo esencial para la salud mental: la importancia de una respiración consciente para el equilibrio de nuestro cerebro.
Y leyendo, algo se me ordenó por dentro. Si damos la suficiente importancia a cómo respiramos, ¿le damos también la suficiente importancia a el agua que bebemos?
No desde la exigencia, sino desde la presencia.
Ahí conecté, de una forma muy natural, con el sentido profundo de Agua y VIDA.
Para mí, hablar de hidratación consciente es hablar de crear un hábito que acompaña, que calma y que sostiene.
En mi caso, el agua ionizada Kangen forma parte de ese gesto diario.
No como promesa, sino como calidad de agua que acompaña al cerebro, al cuerpo y al ritmo con el que habitamos la semana.
Este viernes no vengo a enseñar. Vengo solo a compartir una reflexión nacida de la lectura y del cuerpo:
"Cuidar la respiración y cuidar el agua que bebemos también es cuidar nuestra salud mental."
Feliz viernes. Con calma.
Ana Aranda · 💦Agua y VIDA💦