Hay divorcios que terminan legalmente, pero continúan emocionalmente.
Separarse no siempre significa haber cerrado un vínculo. A veces permanecen el resentimiento, la culpa, la dependencia, las expectativas o una identidad que todavía sigue construida alrededor de aquella relación.
Cerrar no significa olvidar. Significa comprender lo vivido, resignificarlo y recuperar la libertad para elegir nuevamente desde quien eres hoy.
¿Tu vocación es la soltería, construir una pareja o formar una familia? Ninguna elección debería surgir del miedo, de la presión social o de una herida que aún no hemos comprendido.
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Dr. Guillermo Salas
Semiólogo · Estudios Intrapersonales