No todo lo que parece hambre, lo es...
¿Cuántas veces has comido y después has seguido sintiendo que te faltaba algo? Muy probablemente es porque lo que buscabas no era comida. El cuerpo tiene señales de hambre muy claras: una sensación física en el estómago, energía baja, dificultad para concentrarte. Eso es hambre física. Pero también tenemos señales de otro tipo: el cansancio después de un día muy largo, la saturación de tener mil cosas en la cabeza, la tensión que no has podido soltar, soledad, el aburrimiento que no sabes qué hacer con él... Y estas señales, si no aprendemos a reconocerlas, buscan salida por donde pueden. Casi siempre por la comida, porque la comida está ahí y funciona rápido. El problema no es que uses la comida cuando no tienes hambre física. El problema es que no has aprendido a diferenciar los dos tipos de señal, ni a atender la segunda de otra forma ajena a la comida. Por eso muchas veces terminas de comer y sigues igual. O incluso peor. Porque lo que necesitabas no era comida. Era otra cosa. Y esa otra cosa sigue sin atenderse. 📩 ¿Te ha pasado esto? Ya sabes que los comentarios están abiertos para que puedes compartir, soltar y expresarte.