👀 CASO REAL: cómo gestioné un límite y porqué
Aviso que va a ser largo, pero merece la pena que lo leais, porque creo que a cualquiera que lidere una comunidad le puede pasar (sobre todo en fases iniciales). Ayer éramos 21 y hoy 20 en la comunidad por esto: 👇 ✅ Contexto: comunidad nueva, fase de construcción de cultura. ✅ Propósito explícito: aprender, ordenar y avanzar, no convertirlo en un espacio de facilitadores externos. 1️⃣ La primera señal: el mensaje “he detectado…” La persona me escribió un mensaje privado en el que venía a decir algo así: - “He detectado que en el grupo hay mujeres con X bloqueo / angustia / situación” - “Aquí podría aportar y resolverlo” - “Necesito libertad para poder intervenir / ayudar” - Propuesta de sesiones largas y “trabajo emocional” (enfoque amplio) Lo importante: no era mala intención. Pero el subtexto era claro: quería operar como facilitadora dentro del grupo, y además con un lenguaje de “yo detecto / yo resuelvo”. En una comunidad en fase inicial eso es delicado porque: - desplaza el foco del aprendizaje al “rescate” - mueve el centro del liderazgo - empieza a crear dependencia o confusión de roles 👉 Mi primer movimiento: marco + estructura (no debate) Le respondí sin juzgar su trabajo, solo desde encaje: - este espacio se crea para aprender - no es un lugar para intervenciones espontáneas - y si se colabora, tiene que ser acotado y dentro de mi estructura Aquí propuse algo concreto para canalizarlo bien: - mini vídeo grabado (10–15 min) - ejercicio descargable - tema específico sin CTA, sin enlaces, sin promo visibilidad solo de nombre/especialidad 2️⃣ Segunda señal: no responde a la propuesta, pero siguió publicando y participando con contenido que, aunque aportaba, empezaba a tener un patrón de: - posicionamiento constante (aunque “sin marca”) - intención de “resolver” casos dentro del grupo frases tipo “cuando aparezca alguien con X, aquí lo trabajamos” Este punto es importante: el problema no era el contenido, era el rol.