Mis chicas, hoy es miércoles y me apetecía dejaros una reflexión un poquito distinta, no para revisar si habéis cumplido todo ni para medir la semana por entrenamientos, comidas o tareas hechas, sino para preguntarnos algo que a mí me parece mucho más importante...cómo estáis viviendo estos días por dentro, porque muchas veces contactáis conmigo a mitad de semana con la sensación de que, si el lunes no salió como queríamos, si el martes tuvimos más estrés, si hoy estamos cansadas o algo se ha descolocado, ya habéis perdido el ritmo, y no. La vida no funciona por semanas perfectas, funciona por la manera en la que aprendemos a volver a nosotras dentro de ellas y dejar de vivir cada pequeño desajuste como una señal de fracaso, entender que podemos tener un día peor sin convertirlo en una mala semana, que podemos estar cansadas sin dejar de cuidarnos, que podemos sentirnos más sensibles, más saturadas o menos organizadas y aun así seguir tratándonos con respeto. Eso también es fortaleza, no la de apretar siempre sino la de saber escucharnos sin abandonar lo que nos importa, seguir teniendo dirección sin vivir permanentemente bajo presión y aceptar que una semana puede cambiar de forma sin perder su sentido. Por eso hoy, en mitad de la semana, no quiero que penséis tanto en todo lo que falta y me gustaría que os preguntaseis algo más bonito para vuestro cuidado y es ...cómo quiero sentirme cuando llegue el domingo... ( No qué quiero haber tachado, sino cómo quiero haber vivido estos días. Orgullosa de mí, más tranquila, más cerca de mí, con la sensación de que me he cuidado, de que no me he dejado para el final, de que incluso dentro del ruido también he sabido estar conmigo. ) Y desde ahí elegid lo que necesitéis para estos días que quedan, quizá entrenar, quizá dormir mejor, quizá organizar una comida que os haga bien, quizá bajar un poco el ritmo, quizá poner un límite o simplemente dejar de hablaros como si siempre estuvierais llegando tarde a vuestra propia vida.