Bienvenidos a mi reino (limpiaos los pies antes de entrar).
Desde el país donde se come mejor de lo que se piensa, emerge esta humilde, pero muy humilde servidora que el vulgo insiste en llamar "comunicadora". No busquéis en mí un rol estático, mi mente es un laberinto de intereses que vuestra linealidad no podría procesar. Soy la mujer del Renacimiento atrapada en un pequeño cuerpo con ojeras post-parto, un detalle menor para una leyenda. Llevo una década trabajando en la enjundia formativa, tiempo suficiente para entender que enseñar sin deleite es un pecado que ni el Dante supo describir. Mi vida es una obra donde lo visual y lo escrito copulan para engendrar conocimiento, no esa basura teórica y con IA que abunda en vuestras redes. Me dedico a simplificar. Con palabras, para que no tengas que leer dos veces (si fallas, no puedo hacer nada por tu comprensión lectora). Con visuales, para ahorrarte el esfuerzo de tener que pensar demasiado. De nada. Pasad, si os atrevéis, a mi reino comunicacional. ¡Aprended, si es que vuestras neuronas os lo permiten!