NO HAY DESARROLLO PROFESIONAL SIN DESARROLLO PERSONAL EL LÍDER SHERPA Un sherpa es aquel que guía a su líder, que lleva la mochila con el peso del triunfo. No puedes subir solo la montaña, lo que sí que puedes es guiar a tu tribu. Hace unos años me perdí por Filipinas, quería ver otra cultura, perderme en la selva y sentirme libre. Ya sabes cosas de mochileros. Había llegado a las montañas de Bontoc. Un lugar jodidamente lejano, nueve horas de autobús desde Manila, su capital. Al llegar, tres horas más de viaje en la parte de atrás de una furgoneta junto con cerdos y gallinas. Después una especie de coche militar soviético por seis horas más esquivando acantilados, barro y piedras. De pronto páramos, había atravesado dos millones de montañas y ya no había carretera alguna. El conductor parecía indicarme que tenía que bajar allí. Es curioso, pero en mis viajes por el mundo siempre interpreto la lengua por gestos e intuición, ya que no hablo inglés y menos “tagalo” la lengua filipina. LA ÚLTIMA TATUADORA DE LOS KALINGA No te lo había dicho, pero llegué hasta allí buscando a Whang Od la última tatuadora de los Kalinga. Esta etnia refugiada en las inhóspitas montañas donde “Dios perdió la zapatilla” llevaban décadas aquí cuando huyeron de la guerra y los japoneses. Vive en uno de los lugares más remotos del mundo. La única manera de llegar hasta la aldea de Buscalan, el hogar de Whang-Od, es atravesando un estrecho sendero entre la jungla y las montañas, no hay una carretera ni un medio de transporte que llegue hasta allí. Hasta hoy el reino de los kalingas se ha mantenido alejado del mundo, preservando su propia cultura. Solo una vez por semana un jeep transporta a los viajeros de la ciudad a la aldea. La etnia Kalinga llevan 1.000 años haciendo sus tradicionales tatuajes en su tribu, pero actualmente Whang-Od Oggay es la única tatuadora que queda. Esta anciana de más de 102 años es la última mambabatok, nombre con el que se conoce a estos artistas. Hace 80 años, esta mujer aprendió esta técnica milenaria que se hacía antiguamente solo a los guerreros Butbut donde se les tatuaba un águila en el pecho cuando cortaban la cabeza de un enemigo.