Muchos hombres crecieron creyendo que su valor depende de cuánto pueden sostener, que deben resolver, proteger y sostener sin fallar. Pero cargar con todo en silencio, no siempre es fortaleza, a veces es una forma silenciosa de agotarse; como resultado entra la ansiedad por no sentirse suficientes para llevar ese peso, cuando siente que debe resolver todo, se desconecta y se convierte en una vida miserable que hay que soportar por obligación. Hay que reconocer que ese cansancio, ese miedo, ese estrés, esa ansiedad, la presión de la sociedad, no te hace menos fuerte, te hace ser humano, no tienes que sostener todo, puedes soltar, respirar. seguir siendo firme desde un lugar más ligero, aprende a cuidarte y decir no, amarte y sobre todo hablar lo que te sucede, darte paz y equilibrio a tu mente.