Este sábado vamos a trabajar con EMDR. Para explicarte qué es, quiero contarte algo que ocurrió realmente en consulta. Una señora vino a verme porque tenía una fobia muy fuerte a las lagartijas. Cuando aparecía una, su cuerpo reaccionaba inmediatamente. Se tensaba, sentía miedo y necesitaba alejarse. Ella sabía perfectamente que una pequeña lagartija no representaba el peligro que su cuerpo estaba sintiendo. Podía repetírselo mil veces, podía intentar razonar consigo misma, pero la reacción aparecía antes que cualquier pensamiento. Comenzamos a trabajar con EMDR y apareció una escena que aparentemente tenía poco que ver con las lagartijas. De niña hacía los deberes de matemáticas delante de su padre. Él permanecía en silencio observándola mientras ella intentaba resolver los ejercicios. Al primer error, reaccionaba con ira, levantaba la voz y hacía movimientos bruscos. Aquella niña aprendió a permanecer pendiente de cada gesto porque nunca sabía exactamente cuándo llegaría la reacción. Durante el trabajo apareció una conexión muy interesante. Los movimientos rápidos e imprevisibles de las lagartijas se parecían muchísimo a algo que su cuerpo ya conocía. Habían pasado décadas, delante de ella había una lagartija, pero dentro se activaba una reacción aprendida mucho antes. Con EMDR comenzamos a reprocesar la experiencia con su padre. Volvimos a aquella imagen, a las sensaciones que aparecían en el cuerpo, a las emociones de esa niña haciendo matemáticas mientras sentía la presencia del padre observándola. Mediante la estimulación bilateral fuimos trabajando con todo lo que aquella memoria todavía despertaba en ella. A medida que la escena con su padre perdía intensidad, la fobia también comenzó a disminuir. Poco a poco empezó a fijarse menos en las lagartijas. Cuando las veía, la reacción era cada vez más tranquila y más coherente con el peligro real que tenía delante. Algo parecido puede estar ocurriendo con esa reacción automática que llevas años intentando controlar. Puede aparecer cuando alguien se aleja de ti, cuando sientes rechazo, cuando alguien levanta la voz, cuando tienes que exponerte, cuando cometes un error o incluso a través de un dolor que aparece una y otra vez. Detrás de esa reacción pueden existir imágenes, sensaciones y emociones que siguen asociadas a experiencias anteriores y que tu cuerpo continúa reconociendo en situaciones del presente. EMDR nos permite seguir ese hilo, encontrar la experiencia asociada a esa reacción y reprocesarla para que vaya perdiendo intensidad. El recuerdo permanece, pero deja de tener la misma fuerza sobre el presente.