Ser árbol, o al menos intentarlo, me ha llevado a calmar la mente, a poder experimentar la emoción de comprender que la información baja de forma natural y llena de vida, al ser la información, no desconocida, porque cuando baja la reconoces, es reconocida, o recordada. Ha cambiado no las emociones o sentimientos, sino el ruido mental ante ellos, y sobre todo la creciente necesidad de estar en quietud. De abrazar la emoción, sea cual sea desde el amor. De identificar, dolor, llanto, tristeza, amargura, soledad, alegría, optimismos, todo desde el amor, pero un amor que va hacia dentro. Ha cambiado que mi soledad cada vez es menos pesada, y se va convirtiendo en algo buscada, y cambia a ser solitud. Ha cambiado mi manera de enfrentarme al día a día, con una mente abierta a la experiencia y con el foco que la curiosidad me hace ver que lo que voy a vivir va a estar lleno de diversión, aunque la diversión sea, como ha sido el pasado jueves, que tuve que volver a quedarme con la cuenta a cero, porque la vida me vino a poner enfrente, la decisión de proteger a mi perro, proteger mi hogar, protegerme yo al tener que cambiar la cerradura de casa y tener que invertir hasta el ultimo céntimo en ese gesto. Me llevó poner atención a mis pensamientos, para ser consciencia consciente de ser consciente, y darme cuenta como me costaba tomar esa decisión INDISPENSABLE, y cuanta información bajó durante los días que han ido sucediendo. Ha cambiado mi manera de contarme mi historia, al hacer una increíble limpieza de la agenda de mi móvil, a la que he dejado con 212 contactos, borrando un montón de nombres, que llevaban ahí desde hace años y años, y al ser consciencia consciente de ser consciente, me di cuenta de que era mi forma de aferrarme a mis identidades. Y que liberación al ir borrando una a una y experimentar, no solo que no pasaba nada, sino que me iba sintiendo mas ligero, a cada contacto que iba borrando…. Un increíble ritual de des identificación del personaje para ir comprendiendo que soy el sueño del soñador que soy e ir teniendo destellos esta mañana al pasear a mi fiel Cayetano, en una preciosa y soleada y fría mañana de domingo, donde vi a muchos soñadores soñando su sueño, y comprender que la dualidad, la separación es tan solo una ilusión del sueño, al sentir que despertaba en esos mismos destellos, al comprender que todos eramos uno experimentando la vida en infinitos sueños del soñador que somos. Infinitas identidades experimentandose a traves del unico soñador que somos.