¿Cómo pasar de "hacer gráficas" a diseñar herramientas que ayuden al negocio?
En el camino de aprender a construir cuadros de mando, es muy fácil perderse en la parte visual y técnica. Sin embargo, he descubierto que lo que realmente marca la diferencia no es qué tan "bonito" se ve el tablero, sino qué tan útil es para quien tiene que tomar una decisión el lunes por la mañana. Les comparto tres niveles que me han ayudado a estructurar mi aprendizaje y a darles más valor a mis diseños: 1. Dar contexto (¿Estamos bien o mal?) Al principio, yo solo mostraba el número. Pero aprendí que un dato sin referencia no dice nada. - Lo que me funcionó: Incluir valores de referencia u objetivos. - El resultado: El usuario ya no ve solo un "15%", sino que sabe si ese número es saludable para su sector. 2. Priorizar lo urgente (¿Dónde hay que poner atención?) Con el tiempo, me di cuenta de que llenar la pantalla de gráficas marea. Es mejor que el sistema nos diga dónde está el problema. - Lo que me funcionó: Crear alertas para "casos especiales", como falta de insumos o caídas bruscas en ventas. - El resultado: Ayudamos al responsable a no perder tiempo buscando problemas; el tablero se los muestra de inmediato. 3. Sugerir el siguiente paso (¿Qué hacemos ahora?) Este es el nivel que más me ha entusiasmado explorar. Se trata de que el tablero no solo nos dé la mala noticia, sino que nos dé una idea de cómo solucionarla. - Lo que me funcionó: Incluir una "acción sugerida" y calcular cuánto dinero podríamos recuperar si actuamos pronto. - Una pequeña reflexión para el grupo: A veces nos obsesionamos con medirlo todo, pero he aprendido que medir menos y decidir más es lo que realmente ayuda a una empresa a crecer. ¿En qué parte de este camino se encuentran ustedes? ¿Les gustaría que profundizáramos en cómo diseñar esas "acciones sugeridas" para que sus tableros sean más operativos?