La decisión que reduce fricción antes de la cita
En muchas clínicas estéticas, el problema no está en la calidad del servicio ni en la captación. Está en todo lo que ocurre antes de la cita. - Dudas repetidas - Comparaciones constantes - Mensajes para pedir información o agendar, muchas veces fuera de horario Nada de esto es un fallo. Es comportamiento normal del paciente. El problema aparece cuando toda esa fricción previa se gestiona de forma manual, directamente por el equipo. Ahí es donde la operativa empieza a tensionarse. Cuando surge este tipo de fricción, la reacción habitual suele ser técnica: - buscar una herramienta - añadir un formulario - contratar más personal - “automatizarlo todo” Pero esa no es la pregunta correcta. La pregunta real es: ¿Qué trabajo tiene sentido que siga haciendo una persona en esta fase, y cuál no? El caso que analizamos en el vídeo parte exactamente de ahí. No de implementar un sistema, sino de tomar una decisión operativa consciente. La decisión clave fue intervenir solo donde hay fricción estructural. No se buscó automatizar toda la clínica ni sustituir el trato humano. Tampoco responder más rápido ni ampliar horarios. La decisión fue actuar únicamente en la fase previa a la cita, donde: - las preguntas se repiten - el contexto es similar entre usuarios - el valor del contacto humano es bajo frente a su coste operativo Ese punto previo es donde se acumula la fricción, no donde se genera valor diferencial. Mover ese bloque de trabajo fuera del equipo no elimina la experiencia humana. La protege. Antes de llegar a este enfoque, muchos negocios pasan por alternativas que no escalan bien: - gestionarlo todo de forma manual - recurrir a formularios largos o PDFs informativos - automatizar de forma agresiva toda la experiencia El enfoque final evita estos extremos porque no intenta resolver todo, solo lo repetitivo. Esta decisión tiene un trade-off claro. El sistema no: - diagnostica - personaliza al cien por cien - sustituye la valoración profesional