Buenos días, empatía, compañía, confianza Hace unos días, conversando con una amiga, ella me contó una situación muy difícil que un familiar estaba viviendo. Me decía que había intentado decirle qué hacer, pero sentía que él "no estaba haciendo nada". En su afán de ayudar, ella se ponía en su lugar, hasta sentía que debía sufrir por las circunstancias que su familiar transitaba y que ella lo resolvería de otra manera. En ese momento le hice una pregunta que nos dejó reflexionando: ¿No están haciendo nada o simplemente no lo están haciendo como tú lo harías? A partir de allí he estado pensando en cómo, en ocasiones, usamos la palabra "empatía" como una justificación para juzgar, decidir y opinar sobre lo que el otro hace o no, también considerar que hay que "sufrir" o estar en "malestar" para entender o demostrar que estamos para el otro, como una especie de "solidaridad". Desde mi corazón siento y he comprendido algo que considero fundamental: La Empatía no es invadir, es Iluminar. A menudo, confundimos la empatía con el acto de "ponernos en el lugar del otro". Ahora, si lo analizamos con el corazón, ese lugar es sagrado y le pertenece solo a esa persona. Intentar ocuparlo es, de cierta forma, invadir su espacio y restarle la oportunidad de transitar su propia experiencia. Desde mi punto de vista, la verdadera empatía no se trata de quitar cargas, sino de acompañar el proceso y para ser de real ayuda hay que estar bien. Se trata de estar presente de manera tan absoluta que el otro se sienta sostenido, pero libre; visto, pero no juzgado. Todo se alinea perfectamente con esta frase de Thich Nhat Hanh que lo describe a la perfección: "El regalo más preciado que podemos dar a los otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen". 🌸 Ser empático es ser ese espacio seguro donde el otro puede simplemente ser. No necesitas dar consejos, no pedidos, ni intentar "arreglar" lo que no te corresponde. Tu presencia plena y en bienestar, es el abono que permite que el otro descubra su propio poder, encuentre sus respuestas y, a su propio ritmo, logre florecer.