Dar un precio es rendirse. Es aceptar que eres intercambiable.
He grabado una sesión donde te enseño a congelar el tiempo. A desplazar el dinero para enfocarte en lo único que importa: el resultado que ella no puede conseguir en ningún otro lugar.
No quiero que factures más. Quiero que domines más. El dinero es solo la consecuencia de tu autoridad.
¿Qué sentiste la última vez que un cliente te cuestionó el precio? Te leo abajo. 👇