No hay emociones negativas o positivas. Son perfectas para el cuerpo. Las emociones son placenteras o displacenteras a tu gusto. Hay gente que le gusta el terror y otros que aborrecen la ternura. Tu cuerpo equilibra energías y tu mente se vuelve adicta a ciertas emociones hasta que un día tu consciencia se da cuenta y no repite más el patrón.