¡Que un micelio galáctico
conectase a los aedos! ¡Que odas
eternas o mil tangos
nuestra madriguera amiga recoja!
Esporas de mercurio,
canciones de tormenta y un refugio.
Fuegos asilvestrados,
poeta sinónimo de persona,
esquejes tan hermanos
que osan cantar penas juntos a solas.
Arpas viejas del júbilo:
¡que ningún poema sea el último!