Meditar sentada nunca ha sido mi punto fuerte. Esta frecuencia fue todo un reto para mí. Me sentía bastante incómoda por el hecho de estar sentada, ya que no aguanto mucho tiempo en esa posición. Me sentía incómoda y mi cuerpo se balanceaba de un lado a otro durante todo el audio.
Cuando llegó la voz, hubo una de ellas que me hacía sentir miedo y me generaba intranquilidad. Durante ese proceso empecé a sentir, de repente, un calor que iba desde el chakra 3 hasta el chakra 5, e incluso no sé si llegaba hasta el chakra 6 o si era un reflejo de los demás.
Cuando finalizó el audio, permanecí un instante con los ojos cerrados y, curiosamente, mi cuerpo paró. Dejó de balancearse de un lado a otro y solo escuchaba los latidos de mi corazón. Sentía que mi cuerpo volvía a mí.