Lo más raro de ser tu propia jefa es que te sientes culpable cuando trabajas (porque no estás descansando) y te sientes culpable cuando descansas (porque no estás trabajando).
Al final, tu jefa es una versión de ti misma que nunca está satisfecha. ¿No es hora de despedir a esa jefa interna un rato?
¿Qué opináis?