Se llama consumo sin aplicación y es la forma más cómoda de sentir que estás creciendo sin estarlo realmente.
Lees libros de desarrollo personal.
Escuchas podcasts.
Sigues a referentes.
Haces cursos.
Y al final del año tienes muchísima información y casi nada diferente en tu vida.
No porque la información sea mala sino porque el cerebro confunde consumir con crecer.
La neurociencia es clara: el aprendizaje real ocurre cuando aplicas, no cuando consumes. La información sin acción no crea nuevas conexiones neuronales, solo ocupa espacio mental.
La regla que yo aplico y que ha cambiado completamente mi forma de aprender: Por cada hora que consumo, una hora que aplico.
Si lees un capítulo de un libro esta semana, ¿qué vas a hacer diferente esta semana basándote en ese capítulo?
Esa pregunta es la diferencia entre crecer y parecer que creces.
¿Cuál es lo último que aprendiste que todavía no has aplicado?