Hay una pregunta que casi ningún emprendedor se hace antes de diseñar su estrategia.
No es qué tengo que hacer, es quién tengo que ser y la diferencia entre las dos preguntas lo cambia todo.
Porque puedes tener el mejor plan del mundo pero si la persona que lo ejecuta no está a la altura de lo que ese plan exige, el plan falla y no por la estrategia sino por quien la implementa.
Los emprendedores que llegan lejos no son los que tienen el mejor funnel o la mejor oferta, son los que han trabajado en paralelo dos cosas: su negocio y la persona que lo dirige.
El ejercicio de hoy es muy sencillo, tienes que imaginar el negocio que quieres tener dentro de 12 meses, con todo detalle.... Cuántos clientes, qué ingresos, qué impacto, qué libertad y ahora describe a la persona que dirige ese negocio.
¿Cómo empieza su día?
¿Cómo gestiona la presión?
¿Qué hábitos tiene?
¿Cómo toma decisiones difíciles?
¿Cómo se habla cuando algo falla?
Escríbelo con el mismo detalle con el que describiste el negocio.
Ahora mira la distancia entre esa persona y quien eres hoy. Esa distancia no es un problema, es tu hoja de ruta.
¿Qué es lo primero que aparece en esa distancia?