Nadie te avisa de esto cuando decides emprender.
Te hablan de estrategia, de ventas, de marketing, de sistemas... pero nadie te dice lo que le pasa a tu cuerpo cuando llevas meses — o años — funcionando a máxima exigencia.
Y no me refiero al cansancio normal. Me refiero a algo más silencioso:
— Te cuesta desconectar aunque no estés trabajando.
— Tu mente sigue dando vueltas cuando ya deberías estar durmiendo.
— Pequeñas cosas te irritan más de lo que deberían.
— Tienes tensión en el cuello, en los hombros, en la mandíbula... y ya ni lo notas porque se ha convertido en tu estado normal.
— Hay días que estás agotado/a pero no puedes parar.
Eso no es debilidad. No es falta de organización. No es que necesites unas vacaciones.
Es lo que ocurre cuando tu sistema nervioso lleva demasiado tiempo en modo alerta. Y la mayoría de emprendedores lo normalizan porque creen que forma parte del precio de construir algo propio.
No tiene por qué ser así.
Soy psicóloga clínica con más de 20 años de experiencia trabajando con personas que viven en ese estado de alerta constante. Y lo que he aprendido — en la consulta y en mi propio cuerpo — es que el cuerpo siempre avisa antes de que el problema se haga grande.
Aprender a escucharlo no es un lujo. Es una de las inversiones más inteligentes que puedes hacer como emprendedor/a.
¿Reconoces alguna de estas señales en ti?
🗳️ Cuéntame ¿cuál de estas señales reconoces más en ti? puedes marcar más de una.
Con tu respuesta me ayudas a elegir una opción para abordar en mi comunidad. Gracias!