Te suelta la objeción y tú empiezas a justificarte. "Es que es caro." Y tú: "Sí, pero es que incluye esto, y además aquello, y por eso vale lo que vale…" Acabas de perder. En el segundo que te justificas, le entregas el control. Prueba lo contrario. No defiendas. Pregunta. "Es muy caro." → "¿Comparado con qué?" "Lo voy a pensar." → "Perfecto. ¿Qué es exactamente lo que quieres pensar?" "Lo tengo que hablar con mi esposo." → "Claro. Si él estuviera aquí ahora, tú que lo conoces, ¿qué crees que diría?" ¿Ves la diferencia? Dejas de empujar y haces que sea él quien hable. Sus razones valen más que las tuyas, porque son suyas. La próxima vez que te tiemble la voz para justificar un precio, muérdete la lengua y haz una pregunta. ¿Cuál es la objeción que más se te repite? Pónmela abajo y te digo cómo la devolvería yo. 📥 En la Guía Práctica encontrarás cómo responder las objeciones más comunes paso a paso — ábrela gratis aquí: https://guiaventa.financore.net/