Hay cristales que te abrazan.
Hay cristales que te calman.
Y luego está la labradorita.😏
Que cuando estás a punto de tener una crisis nerviosa porque nadie sigue tu planificación perfecta...
te tira un cubo de agua helada encima.😂
Y mientras te escurres, te dice:
—Ahora escúchame.
Cierra los ojos.
Respira.
Y dime una cosa.
¿De verdad crees que el mundo se termina porque el lavavajillas siga sin guardar?😏
Porque a veces estamos tan ocupadas intentando controlar todo lo que pasa...
que dejamos de ver lo más importante.
Que la mayoría de las cosas que hoy te parecen urgentes...
dentro de una semana no tendrán ninguna importancia.😂
Y ahí aparece la magia de la labradorita.
No para ayudarte a controlar mejor.
Sino para recordarte que hay vida más allá de tu lista de tareas.