Un cuento para reflexionar
La Ciudad de los Pozos: Un cuento sobre la verdadera esencia En una ciudad muy particular, en lugar de personas, vivían pozos. Cada uno tenía su propia estructura, diferente por fuera, pero con una característica en común: todos estaban abiertos en la parte superior, lo que les permitía llenarse de lo que quisieran. Algunos se llenaban de piedras, creyendo que eso les daría estabilidad. Otros se obsesionaban con acumular joyas y riquezas en su interior, pensando que eso los haría más valiosos. Había pozos que guardaban recuerdos, algunos bonitos y otros dolorosos, y también estaban aquellos que, por miedo a equivocarse, simplemente se dejaban vacíos. Un día, uno de los pozos decidió profundizar en su interior. En lugar de seguir acumulando cosas en la superficie, cavó más hondo. Y cuanto más profundizaba, más se daba cuenta de que su verdadero tesoro no estaba en lo que almacenaba, sino en lo que era en su esencia. Hasta que un día… ¡encontró agua! El pozo descubrió que en lo más profundo de sí mismo había una fuente inagotable de agua cristalina. Un agua que no solo lo nutría a él, sino que podía dar de beber a otros. Poco a poco, otros pozos comenzaron a hacer lo mismo. Algunos descubrieron el agua rápidamente, mientras que otros tuvieron que excavar más tiempo, pero todos los que se atrevieron a mirar hacia adentro, encontraron su propia fuente. Los pozos que antes se llenaban de piedras o riquezas comprendieron que su verdadero valor no estaba en lo que acumulaban, sino en la profundidad de su ser. 🦋 Moraleja: Muchas veces buscamos afuera lo que solo podemos encontrar dentro. Pensamos que nuestro valor está en lo que tenemos, en lo que mostramos, en cómo nos perciben los demás… Pero la verdadera riqueza surge cuando nos atrevemos a profundizar en nuestro interior y descubrimos esa fuente inagotable de amor, propósito y autenticidad.