A veces creemos que el problema es el plan, el método o la fuerza de voluntad.
Y casi nunca lo es.
Lo que suele pesar de verdad es eso que no decimos: el cansancio que se ha vuelto normal,
la ansiedad que se disfraza de productividad,
el cuerpo que avisa bajito… hasta que grita.
Este espacio no es para aparentar que todo va bien.
Es para poner palabras a lo que preocupa, en lo físico y en lo mental.
Para contar qué has probado hasta ahora cuando has intentado acercarte a la vida que deseas —y qué te ha devuelto siempre al mismo punto.
No buscamos diagnósticos ni soluciones rápidas.
Buscamos claridad compartida. Porque cuando algo se nombra, deja de gobernarnos en silencio.
Si te apetece, escribe:
- qué te inquieta hoy de tu salud,
- qué patrón se repite cuando intentas cambiar,
- qué sientes que te está pidiendo el cuerpo (aunque no sepas aún cómo escucharlo).
Aquí no se viene a demostrar nada.
Se viene a afinar el compás, juntos.
Empieza cuando quieras. A veces, escribir ya es el primer acto de salud.
(te llega en el primer email)