Respira.
Ya sé, suena a consejo barato…
Hasta que un día te falta el aire por dentro y te das cuenta de que era lo único real.
El budismo te mira a la cara y te dice: “Todo pasa”.
El estoicismo te pone una mano en el hombro y te suelta: “Aguanta con dignidad”.
Los dos apuntan al mismo sitio: a dejar de pelearte con el río.
Porque el dolor llega. Como llega el invierno.
Como llega el cansancio.
Como llega esa llamada que te parte el día en dos.
La diferencia entre sufrir y atravesarlo está en esto: dejar de agarrarte a lo que cambia.
El budismo entrena la mente para ver el deseo como un anzuelo.
El estoicismo entrena el carácter para que, aunque el anzuelo te rasgue, tú sigas caminando con dignidad.
Una práctica para hoy: Cuando algo te queme, no lo expliques. Obsérvalo. Cuando algo te duela, no te derrumbes. Respóndelo. Y cuando la vida te quite algo… dale las gracias por recordarte que nunca fue tuyo.
Silencio por dentro. Columna por fuera.
Eso es la paz de un guerrero.
Alberto Bosquet
Aprovecho para dejarte esta entrevista del Lama Rinchen.
Y decirte que tenemos fechas para nuestros próximos retiros de meditación y estoicismo.
En Castellón y Barcelona. Los tienes en este enlace.