“Antifrágil” es un libro del filósofo y ensayista Nassim Nicholas Taleb que explora el concepto de cómo algunos sistemas, ideas o entidades no solo resisten el caos, la incertidumbre y los choques, sino que prosperan y crecen a partir de ellos. Taleb introduce el término “antifrágil” como opuesto a “frágil”, pero distinto de “resiliente”. Mientras lo resiliente resiste el estrés y se mantiene igual, lo antifrágil mejora gracias al estrés y las adversidades.
En el retiro de 5 días pude observar lo "antifragil" que soy, bueno que me hice.
Sí, yo entrené a este (cabrón). Lo hago cada día.
Cuento más de esto en mi libro. Te dejo una parte del capítulo, que por cierto salió a la venta la versión tapa blanda, tapa dura y ( "libro electrónico) un maravilloso regalo para tus seres queridos estas Navidades.
¿Ya se puede comprar? Si...... cuando realices la compra manda una captura de pantalla en esta sección y de dire que número te toco. De momento solo está salido el 1 del horno 😁.
Te dejo parte del capítulo:
VIVIMOS A 21 GRADOS DE
COMODIDAD
Vivimos regalados. Regalados de provisiones de todo tipo, hoy todo el que esté leyendo esto pudo abrir el grifo del agua, fría y caliente, levanto la tapa del váter, desayuno si así lo quiso, y durmió en un colchón bajo el techo de una casa.
Y no tiene que llevar una lanza para proteger su vida. Todo lo demás nos sobra. Vivimos regalados. Así de radical, así de verdadero. Comida, bebida, refugio, y seguridad
Ya nada nos pone a prueba. La vida a nuestro alrededor está siempre a “21 grados” que es el punto perfecto donde te sientes cómodo, ni frío ni calor. Entiende este número como el equilibrio “imperfecto”.
Los “21 grados” son tú debilidad, adáptalo a todas las áreas de tu vida. 21 grados en
tus relaciones personales, en tu pareja, en el trabajo, siempre estamos agarrados al mando del aire acondicionado sin permitir
que “pasen cosas”. Siempre queremos 21 grados.
Y cuando hablo de “cosas” me refiero a incomodidades, no de estar incómodo porque el sofá de tu casa es pequeño, o porque
no te funciona el ordenador. Me refiero a incomodidades reales, tanto físicas como mentales y emocionales. Estamos
desconectándonos de nuestra energía “tribal”.
Ir descalzos, pincharnos los pies. Conectar con la tierra, ganarnos la comida y bebida. Mojarnos bajo la lluvia, pasar frío y calor, mancharnos las manos de barro y sangre. Cazar, luchar
y enfrentarse a desafíos.
Subir una montaña, nadar desnudo
en el mar, escalar los árboles en busca de fruta. Rodearse de hombres alrededor de una hoguera para transmitir la sabiduría de los mayores, acompañarse en los momentos duros. Sentir que tienes una tribu que te apoya y te escucha. Arrancarle las tripas a un ciervo, no esto no ja,ja,jaja,ja aunque también es
parte ancestral.