Eres puente entre dos mundos, río que fluye por dos orillas sin romperse.
La sanación es el arte de habitar tus dos luces: la que camina en la tierra y la que vuela en el espíritu.
Al sanar desde este lugar, dejas de elegir un solo camino. Abrazas tus dos partes, las unes en un solo latido. No hay división, solo totalidad. Cuando honras ambas dimensiones, sanas lo que estaba partido, vuelves a ser completo/a.
Eres tu propio sanador/a, tejiendo con hilos visibles e invisibles la armonía que siempre llevaste dentro...