EL "MERKABA" DE LOS APUNIANOS (ALPHA CENTAURI)
Los Apunianos sostienen que a pesar de que los humanos aun no disponemos de la tecnología necesaria para trabajar con el MINIUS, podemos acercarnos a sus manifestaciones espirituales a través de un ejercicio mental con el Teseracto. Este término fue acuñado en 1888 por el genio matemático ingles Charles Howard Hinton. En términos sencillos, un Teseracto es un cubo en cuatro dimensiones. Los seres humanos no lo podemos percibir porque estamos atados a las tres dimensiones que conocemos. Solo podemos captarlo de manera limitada. Es asi que con un hipercubo solo podemos ver los puntos que tocan nuestro plano. Para graficarlo, diré que su figura se forma a partir de dos cubos tridimensionales que se desplazan en un cuarto eje dimensional, donde podemos catalogar al primero como “longitud”, al segundo como “altura”, y finalmente al tercero como “profundidad”. El Teseracto, es un dado espacio tetradimensional, es un cubo de cuatro dimensiones espaciales. Hinton, coincidiendo con los recientes mensajes de los Apunianos, creía que trabajando mentalmente con esta figura el ser humano podría acercarse a la comprensión del tiempo: lo que en su día algunos científicos asociaron a esa misteriosa cuarta dimensión. Hinton pasaba horas contemplando la figura, meditando en ella, “armándola” y haciéndola girar. Para el matemático, quien podía ejecutar esta hazaña mental, alcanzaría el estado más alto del Nirvana. Siguiendo esta senda, IVIKA nos proporcionó una técnica de meditación de cuatro pasos para trabajar con el Hipercubo. Aunque es difícil de describirla en un texto, la resumiré: 1.-El primer paso es crear, a través de la visualización, un enlace con los núcleos de fuerza del MINIUS que laten en nuestro ámbito de existencia; esto es: el punto de singularidad del cuerpo humano (ubicado en el plexo cardiaco), el núcleo del planeta, el núcleo de nuestra estrella, y finalmente el corazón de la galaxia a la que pertenecemos. 2.-El segundo paso es visualizar la manifestación de un hipercubo en torno a nuestra figura, como una suerte de campo de fuerza luminoso. “Construir” mentalmente un Teseracto a nuestro alrededor.