@everyone
Aprender a moverse de manera secuenciada y progresiva no es un lujo: es una necesidad biológica.
Cuando una persona arrastra patrones de movimiento disfuncionales, el cuerpo pierde eficiencia y el sistema nervioso entra en un estado de alerta constante.
El cerebro percibe incoherencia, falta de control y exceso de amenaza… y eso se traduce en ansiedad, rigidez, dolor y fatiga.
Moverse bien no es hacer más fuerza ni más ejercicios, sino respetar el orden: primero estabilidad, luego control, después velocidad y potencia.
Cuando el movimiento vuelve a ser lógico, el sistema nervioso se regula, la respiración mejora y el cuerpo recupera confianza.
Un cuerpo que se mueve mejor es un cuerpo que piensa y siente mejor.
“Entiendo tus ganas de hacer algo ya. Esa urgencia no es debilidad: es tu sistema nervioso pidiendo orden.”
No necesitás más intensidad, más ejercicios ni más estímulos.
Necesitás bajar el ruido, volver a lo básico y enseñarle a tu cuerpo a moverse con lógica otra vez.
Cuando te movés sin secuencia, tu cerebro interpreta amenaza.
Cuando recuperás orden en el movimiento, el cuerpo entiende que está a salvo.
Empezar lento no es retroceder:
es la forma más rápida de salir del caos.