Hoy quiero retomar mi bitácora. Aunque he dejado de escribir lo que experimento cada noche, he continuado con mis meditaciones y mañana comienza la semana 8. Quiero recuperar este espacio porque, al mirar lo que he vivido durante estas siete semanas, me doy cuenta de que sí he notado cambios, aunque no siempre haya sabido cómo explicarlos. Recuerdo que durante mi primera meditación, Estoy a salvo, sentí por primera vez el peso real de mi cuerpo sobre la cama, como si nunca antes me hubiera detenido a sentirlo. Sentí ganas de llorar, calor en el cuerpo, dolor en las manos y algunas molestias que no comprendía. Y hubo algo que me llamó mucho la atención: cuando comenzaba a sentirme más ligera, aparecía una sensación de ansiedad. Era como si sentirme segura no se sintiera seguro. Conforme pasaron los días, comencé a notar algo diferente. Mi mente ya no hacía tanto ruido. Al despertar, ya no sentía esa urgencia de tener que resolverlo todo inmediatamente. Podía hacer las cosas rápido, pero sin prisa. Los pendientes seguían ahí, los problemas también, pero yo comenzaba a vivirlos de otra manera. Durante Suelto mi cuerpo hubo noches en las que apenas escuchaba la voz de Kavi y me quedaba profundamente dormida. Pero también recuerdo una noche en la que logré escuchar más de la meditación y fue bastante incómoda. Sentí mis manos adormecidas y doloridas, presión en el pecho y dificultad para respirar. Incluso llegué a sentirme como prisionera dentro de mi propio cuerpo. Recuerdo también lo que sentí cuando al final escuché «buenas noches». Me conmovió muchísimo, porque no recordaba cuándo había sido la última vez que alguien me lo había dicho. Después continué con Respiro y descanso, Dejo pasar y No tengo que saberlo ahora. No escribí mis experiencias de esas semanas y no quiero inventar lo que sentí en cada una. Lo que sí puedo decir es que seguí meditando y que, poco a poco, fui notando cambios en mi manera de descansar y en el ruido de mi mente. Uno de esos cambios fue dejar de pasar tanto tiempo con el teléfono antes de dormir. Ahora lo utilizo para poner mi meditación y cerrar mi día.