User
Write something
🫣Esta barrita ‘saludable’ te está tomando el pelo… y tú aplaudiendo por Pablo Delgado
Te han vendido que esto es sano. (por eso iré abriendo melones a partir de ahora) Que es “fitness”. Que es mejor que un bollo. Y claro, te la comes pensando que estás haciendo una buena elección. Pero muchas veces no. Muchas veces estás comprando un producto que parece sano, no uno que realmente te ayuda. Vamos a mirar la jugada bien: 55 gramos de hidratos. Solo 6 gramos de proteína. 24 gramos de fibra añadida. Y una lista de ingredientes que parece el prospecto de una lavadora. Y ahí ya habría que parar un segundo. Porque una barrita que se vende como opción “saludable” y apenas lleva proteína de verdad, ya cojea. Si se supone que te la comes para saciarte o para “hacerlo mejor”, 6 gramos de proteína es poquísimo. Eso no te sostiene gran cosa. Eso entretiene un rato… y gracias. Luego están los 55 gramos de hidratos. Que no, que los hidratos no son el demonio. Pero si te metes una barrita con un montón de hidratos, poca proteína y encima en formato pequeño, lo que tienes muchas veces no es una comida que sacia. Tienes una cosa que parece ligera, entra fácil y al rato te deja otra vez pensando en qué picar. Y luego viene la estrella del teatro:24 gramos de fibra. Que dicho así suena espectacular. Porque la palabra fibra vende mucho. Parece que todo lo que lleve fibra automáticamente ya entra en la liga de “me cuido”. Pero no. Una cosa es la fibra que viene con comida normal. Fruta. Verdura. Legumbre. Frutos secos. Avena. Comida de verdad. Y otra muy distinta es coger una barrita, enchufarle fibra a presión y venderla como si fuera una maravilla. ¿Problema? Que esa cantidad, metida así, a mucha gente no le sienta especialmente bien. Más gases. Más hinchazón. Más tripa revuelta. Más sensación de estar fermentando por dentro como una masa madre con ansiedad. Y encima todavía hay quien piensa:“bueno, eso será que me está limpiando”. No.Igual no te está limpiando nada. Igual te estás inflando como un flotador en agosto. Y luego llega el argumento comodín:
🫣Esta barrita ‘saludable’ te está tomando el pelo… y tú aplaudiendo por Pablo Delgado
Hashimoto y suplementos: lo que puede ayudar… y lo que puede liarla parda
Si te has quedado con cara de “¿eso qué coño es, un sushi o un luchador japonés?”, tranquilo, que te lo explico. Antes de empezar quiero dejar claro desde el minuto uno: No soy médico ni endocrino. No diagnostico, no “trato” Hashimoto y no toco medicación. Lo que sí hago es mirar evidencia, pensar con la cabeza fría, y ayudarte a entender qué puede tener sentido y qué puede ser una bomba. Y, cuando toca, decirte “esto con analítica y con médico”. Ahora sí, al grano. Hashimoto no es “tengo la tiroides vaga” Hashimoto es autoinmunidad. Traducido: tu sistema inmune se pone intenso y decide que la tiroides es sospechosa, como si la hubiera pillado haciendo algo raro en un callejón. Con el tiempo, eso puede terminar en hipotiroidismo y, si hace falta, el tratamiento base suele ser levotiroxina. Los suplementos no son el tratamiento. Son como el copiloto, a veces ayudan, pero no van al volante. Lo que suele tener más sentido (si se hace con cabeza) 1) Vitamina D (si está baja) En Hashimoto es bastante típico verla por los suelos. Qué puede aportar: mejor regulación inmune y mejora general (músculo, ánimo, energía). Cómo hacerlo bien: con analítica de 25(OH)D. Porque suplementar vitamina D “porque sí” es como llenar la nevera sin mirar qué hay dentro: igual aciertas… o acabas comprando lo mismo tres veces. Mi postura: corregir déficit, sí. Buscar niveles “de superhéroe” por moda, no. 2) Hierro (si ferritina baja) Esto es de lo más agradecido cuando realmente falta. Qué puede aportar: energía, rendimiento, pelo, menos niebla mental. Por qué importa: con ferritina baja vas por la vida como un móvil al 3%: funciona, sí… pero no le pidas maravillas. Si hay levotiroxina: hierro y medicación se separan, porque si no, puede interferir la absorción. Mi postura: hierro solo si la analítica lo respalda. Si no, es meterte peso extra en la mochila sin necesidad. 3) Vitamina B12 (si está baja o “en el límite”) Hashimoto a veces viene con líos digestivos/autoinmunes y la B12 puede caer.
🤔¿Tripita que no se va? Entrenamiento de fuerza para mujeres por Pablo Delgado
Entrenar fuerza no es cosa de flipadas del gimnasio. Tampoco es para salir en fotos enseñando culo. Es la diferencia entre llegar a los 70 bailando en las bodas… o acabar pidiendo ayuda para subirse las bragas sin partirte la cadera. Y no, levantar dos mancuernas no te va a convertir en un armario empotrado, tranquila. Para eso haría falta que vivieras en el gimnasio, comieras atún a todas horas y te metieras cosas raras en el batido. Esto va de que tu cuerpo no se te venga abajo a la primera de cambio. Como un mueble de IKEA mal montado. 1) La fuerza es para no vivir hecha un trapo Olvídate del rollo “sentirte poderosa”. Entrenar fuerza es para sobrevivir a la vida real: Cargar una garrafa sin parecer que arrastras un cadáver Subir tres escaleras sin invocar al espíritu santo Agacharte sin sonar como una silla vieja Y abrir un bote sin poner cara de “socorro, estoy frágil” La fuerza no es postureo, ni motivación. Es puro mantenimiento. Como echarle aceite al coche, pero contigo dentro. 2) El músculo no es el enemigo. Lo es quedarte floja como un chicle Muchas le tienen más miedo al músculo que a encontrarse al ex en la frutería. Pero escúchame: El músculo te hace quemar calorías sin moverte del sofá Evita que el azúcar en sangre se te dispare como tu estrés un lunes Y te da una base para que no te desmontes por abrir la puerta del portal No te pone “cuadrada”. Te pone menos jodida por dentro. Y si de rebote te levanta el culo, pues eso que te llevas sin operación. 3) Si no mueves el culo, tus huesos se deshacen Literal. Y no es exageración. Vale, un poco sí... pero que es verdad, joder. Los huesos, si no los usas, se aflojan más que tus ganas de ir a trabajar un viernes. Se vuelven blandos como pan mojado. Y cuando menos lo esperas, te tropiezas con la alfombra y adiós hueso, hola escayola. Entrenar fuerza es decirle al cuerpo: “Oye, no te relajes tanto, que aquí se viene a currar.” Y tu cuerpo, que es vago pero no gilipollas, responde.
Respirar para no reventar la cocina por Pablo Delgado
Hay días que no tienes hambre. Tienes ganas de morder un sofá. Y en vez de morder el sofá, haces lo que hace cualquier persona decente: vas a la cocina a ver si el chorizo te arregla la vida. Porque la nevera no es un electrodoméstico. La nevera es tu colega el pesado que siempre dice: “Venga, tómate algo y se te pasa.” Y tú: “pues igual sí”. Lo típico Te pasa UNA cosa (un email, una contestación, un “tenemos reunión”, un “¿puedes hacer esto rápido?”). Y tu cerebro hace: 🚨 MODO DRAMA ACTIVADO 🚨 “Necesito algo YA. Algo crujiente. Algo dulce. Algo que me abrace por dentro.” Y tú vas andando hacia la cocina con la mirada perdida, como si fueras un pingüino triste rumbo al hielo… pero el hielo es el cajón de las galletas. Abres el armario y te quedas mirando. Y en tu cabeza suena música de atraco: “Hoy cae media despensa.” La jugada (para que no se te vaya la mano) Antes de meter la mano ahí como un mapache en un cubo de basura: Pones las manos en la encimera, como diciendo: “Vale, vale… un segundo, que me estoy viniendo arriba.” Y haces esto: -Inhala 4 por la nariz -Aguanta 2 -Suelta 6–8 por la boca, lento, como si estuvieras apagando una vela…pero la vela es tu ansiedad haciendo breakdance. 5 veces. Un minuto. No te cambia la vida.Pero te quita ese punto de “me da igual todo” que es el que hace que acabes comiéndote: -3 galletas, -un trozo de pan, -queso, -y luego algo “para rematar”,y acabes pensando: “¿Pero yo qué hago merendando como si fuera un oso antes de hibernar?” El truco rápido que funciona Después de respirar, te preguntas: “¿Tengo hambre o vengo aquí a anestesiarme?” -Si es hambre: comes y ya. -Si es anestesia: no te hace falta comida, te hace falta bajar revoluciones 10 minutos. Porque muchas veces lo que querías no era comida. Era que el día dejara de darte collejas. Gran día. Pablo
Tu estómago va en bici… por Pablo Delgado
Tu estómago va en bici… y tú le tiras comida como si estuvieras alimentando a un camión hormigonera. Luego: “no me lleno”. Claro. Tu saciedad es un funcionario. Llega tarde. Se toma su café. Y firma el papel cuando tú ya has repetido. El cuerpo tarda 15–20 minutos en enterarse de que has comido. Pero tú comes como si estuvieras en un concurso de “a ver quién se quema la lengua antes”. Comer rápido es intentar aparcar un camión sin frenos en tu garganta. Entra. Pero luego te preguntas por qué hay caos en la autopista. No tienes “hambre infinita”. Tienes modo trituradora. Muerdes. Tragas. Y antes de terminar un bocado ya estás montando el siguiente como si fueras una cadena de montaje. Tu estómago: “eh, despacio”. Tú: “NI LO SUEÑES, VOY TARDE A MI PROPIA VIDA”. Y claro. Te comes el plato. No te enteras. Y a los 10 minutos estás abriendo la despensa como si hubiera lingotes de oro escondidos detrás del arroz. Y lo peor: buscas dulce. Siempre dulce. Porque tu cerebro aún no ha recibido el memo de “ya comimos”. Va con Windows 95. Cargando. Cargando. Y tú ya estás en el capítulo “postre y picoteo ilegal”. Comer despacio no es de monjes. Es de gente que no quiere vivir con el estómago haciendo demandas judiciales. Si bajas el ritmo pasan tres cosas: Comes menos sin esfuerzo. Porque por fin te llega el “ya está” antes de que te haya dado tiempo a comerte media cocina. Digieres mejor. Porque no le envías a tu tripa piedras de cantera con salsa por encima. Y baja la ansiedad. Porque si no comes como si te fueran a quitar el plato con una escoba, tu cabeza deja de ir como una lavadora con ladrillos dentro. No vamos a contar masticadas. Eso es de gente que también mide el aire que respira. Vamos a hacerlo fácil. Tres reglas: 1) Cubierto a la mesa entre bocado y bocado.Como si el tenedor tuviera multas pendientes. 2) No prepares el siguiente bocado con comida en la boca. No hagas “doble carga”. Esto no es una ametralladora. 3) Pantallas fuera.
1-16 of 16
powered by
🔥ADIÓS KILOS: MÉTODO 3D
skool.com/adios-kilos-el-plan-3d-1117
Aquí vienes a perder peso y bajar barriga en 30 días comiendo comida de verdad, sin batidos ni pastillas, con un plan claro para gente con vida real.
Build your own community
Bring people together around your passion and get paid.
Powered by