LO ARQUETIPAL: DIFERENCIA DE CONCEPCIÓN ENTRE JUNG Y HILLMAN
El término arquetipo aparece como tal en los escritos de Jung sólo a partir de 1919, aunque su idea estaba ya presente desde 1912 y 1913 en las imágenes primige-nias identificadas en el análisis de sus pacientes y en el suyo propio, las cuales le proporcionaron el material empírico necesario para elaborar su teoría sobre lo inconsciente colectivo. La psicología arquetípica, denominada así por Hillman por primera vez en 1970, toma de Jung la idea de que los arquetipos son los «órganos de la psique», los «patrones más profundos del funcionamiento psíquico», las estructuras básicas y universales que gobiernan la psique, pero que no se encuentran limitadas únicamente al ámbito psíquico, sino que también se manifiestan en los terrenos físico, social, linguístico, estético y espiritual. Estos archai aparecen, por tanto, en la ciencia, en la política, en el lenguaje, en las artes, en las costumbres, en los sueños, en las religiones y además en los desórdenes mentales. Y, como se verá, también en la historia. Pero Jung consideraba los arquetipos de forma nouménica, como categorías que, en el terreno de la imaginación, actuaban de forma análoga a como las categorías lógicas kantianas lo hacen en el campo de la razón. Para Hillman, sin embargo, lo arquetípico tiene siempre un carácter fenoménico desprovisto del idealismo kantiano con que aparecía en la obra de Jung. La diferenciación que establece Jung entre arquetipos e imágenes arquetípicas, paralela a la del noúmeno y fenómeno en Kant, no es aceptada por Hillman. No habría distinción entre ambos términos. Para Hillman, lo arquetípico (archetypal) no sería nunca una categoría, sino una consideración, una perspectiva, un valor, que puede aplicarse a cualquier imagen. No presupone que existan una serie de arquetipos metafísicos previos a las imágenes. Toda imagen, por baladí que pueda parecer, puede adquirir el valor de ser arquetípica. El individuo puede arquetipizar cualquier imagen al otorgarle un determinado valor, con lo cual se ennoblece y se la dota de poder. Lo arquetípico «es un movimiento que uno hace más que una cosa que es».(*)