AUSENCIA No hay uno que mida el tiempo de las irrelevancias, del caos azaroso, de lo que queda de ficción, de la fracción restante de la espera. Y así, sin referencias, acompaño a mis dudas de paseo, visto a mi incertidumbre de domingo, pongo a remojo mi silencio, lleno las horas de sudokus blancos. Huyo del desencuentro estéril con el sabor amargo de tu ausencia y espero. Principios y finales, si es que no son lo mismo. Para descansar en silencios largos. Sin relojes ni tiempos que medir.