Una polilla y una celula del pelo del culo...
El otro día me preguntaron: ¿Crees en Dios? Valiente pregunta. Yo creo en algo más grande. No le pongo barba, ni toga, ni un símbolo. Llámalo energía, universo o como lo llamaban los estoicos: el Logos. Imagina una gran alfombra tejida de nudos. Cada hilo sostiene a los demás. Nadie vale más, nadie menos. Si un hilo se suelta, toda la alfombra lo siente. Eso es el Logos: la unidad de todo. Y en ese tejido inmenso, ¿cuál es nuestra parte? Hacer lo que nos toca. Sin resistencia, sin querer forzar lo que no es. Quizás soñaste con nacer rubio, con ojos azules, campeón de surf con melena como Ulises. Y acabaste calvo, bajito, campeón de tu barrio haciendo pizzas. O querías ser célula de cerebro, imprescindible, brillante… y el Logos te puso como célula de pelo del culo. ¿Crees que no importa? Cada célula sostiene la vida. Y tú también. Solo falta que descubras para qué estás aquí. Y mientras tanto, confía y déjate llevar por la corriente del río. Ese mismo Logos me dejó una polilla muerta en la puerta de casa. Y si me conoces sabrás doy importancia a leer esos mensajes. Las polillas suelen asociarse al desprendimiento, porque viven poco y siguen un instinto ciego hacia la luz. Incluso si ello les lleva a quemarse. Valientes kamikaces Una muerta en la puerta puede ser una invitación a soltar obsesiones, a dejar morir lo que ya no vibra contigo. Incluso a dejar de perseguir esa falsa luz que puede matarte. Quizás iba detrás de la luz, del deseo, del sueño, del “más”. Solo sé que me hizo reflexionar. Y hoy me siento bien. Agradecido de pensar que no hay ningún lugar al que ir, ni nada que resolver. Se está muy a gusto sin perseguir. Solo siendo quien tengo que ser en mi papel del logos. ¿Qué luz estás persiguiendo sin darte cuenta de que te quema? ¿Qué podrías soltar hoy para vivir más ligero y en paz? Encontrar tu lugar en el logos equivale a buscar sentido a lo que haces. De esto y mucho más hablamos en el TEMA 7 sympatheia de la Escuela de Estoicismo.enlace