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18 contributions to laPoesía
DESAFÍO #23
Querid@s poetas: llega por fin el desafío de esta semana, y mi necesidad de darle vueltas a todo para seguir buscando lo nunca dicho (@Gonzalo Escarpa a los mandos). ¿Y si en esta ocasión leemos antes de escribir? Personalmente cada vez más busco cobijo en la lectura para arrancar con la escritura. Imagino que os pasa a algun@s. El caso es que hay un libro de Jaime Sabines que me parece más que propicio para este ejercicio. Se trata de "Adán y Eva". Aquí tenéis el texto completo: https://ciudadseva.com/texto/adan-y-eva/ Por si no conocéis a Sabines, os cuento que fue un poeta mexicano nacido en 1926 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y muerto en Ciudad de México en 1999. Se le considera una de las voces fundamentales de la poesía hispanoamericana del siglo XX, junto a figuras como Gonzalo Rojas o Idea Vilariño. Su poesía se caracteriza por un lenguaje coloquial, directo, incluso prosaico, pero cargado de intensidad emocional. Sabines desconfía del “poema bonito” y del ornamento; prefiere una dicción que funciona en voz alta, casi como si se hablara con un amigo o se confesara algo en una cocina. Aun así, detrás de esa aparente sencillez hay una construcción muy cuidada del ritmo, de la imagen y de la voz. Fue político, igual que Neruda, Paz, Mistral, o Vlacav Havel, que fue presidente de la República Checa. Sí, hubo una época en la que los políticos eran grandes poetas. Los temas centrales de su obra son el amor y el desamor, el cuerpo, la enfermedad, la muerte, la familia, la ciudad y Dios (o la ausencia de Dios). Sabines convierte esas materias en una poesía profundamente humana, atravesada por el humor, la ternura y una desesperación lúcida. Sus libros más conocidos incluyen títulos como “Tarumba”, “Diario semanario y poemas en prosa”, “Los amorosos” (poema emblemático) y diversas prosas poéticas donde explora el mito, la vida cotidiana y la experiencia amorosa desde un lugar muy corporal y muy terrestre.
DESAFÍO #23
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La memoria del pan Nacemos huérfanos, el engranaje levanta certezas con rigidez de muros. La piel guarda una memoria antigua, -te digo, más antigua que los mapas. Blindar la casa es también quedarse sin el aire limpio que baja de las cumbres. Hombres de cal que clavan maderas contra el cielo abierto, decretan la frontera exacta de la cordura. Creen que más allá de sus muros solo habita el aullido de la intemperie. Una contempla ese afán de levantar certezas y siente el peso del origen. La piel conserva su memoria, -te digo. En las esquinas sombrías madura la tierra, la raíz cava en la oscuridad para sostener el árbol. La felicidad es el oficio levísimo de las horas lentas. Demasiadas certezas. Yo solo quiero andar descalza, -insisro, entregarme a lo sagrado. Lo terrible y lo tierno beben de la misma fuente, a pesar, además de los inventarios. Cuando me besas el mundo ensancha sus márgenes y yo te ofrezco mis manos blancas. Qué sabemos de la paciencia de los tallos que no se quiebran con el viento, qué de la inocencia salvaje del primer canto. Nada. Qué sabrán los hombres de cal y de plomada, los que clavan maderas contra el relámpago, los que se esconden de las estaciones. Quiero ir a las esquinas sombrías del huerto, recoger en el delantal el regalo de los árboles, manchar mis dedos con las moras. Míralo bien, el milagro más asombroso es siempre el más ordinario. El dolor y el júbilo manan de la misma fuente. Quiero hacer pan, -te digo, me gusta la quietud del pan, su santidad, quiero mancharme las manos de harina.
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@Esther Ortiz gracias!!! Hace mil años que no escribo! Me da un poco de vergüenza 🫢
peyrou en #ldelírica
es el autor de "tensión y sentido" y "yo soy la naturaleza", dos libros muy interesantes sobre creación poética. si lo queréis seguir online, es aquí: https://www.youtube.com/watch?v=tj_Wy_qK1bo
0 likes • Jan 12
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J.R.J. - Ángel González
Debajo del poema –laborioso mecánico–, apretaba las tuercas a un epíteto. Luego engrasó un adverbio, dejó la rima a punto, afinó el ritmo y pintó de amarillo el artefacto. Al fin lo puso en marcha, y funcionaba. -No lo toques ya más, se dijo. Pero no pudo remediarlo: volvió a empezar, rompió los octosílabos, los juntó todos, cambio por sinestesias las metáforas, aceleró... mas nada sucedía. Soltó un tropo, dejó todas las piezas en una lata malva y se marchó, cansado de su nombre.
Los amorosos - Jaime Sabines
Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios
¡Feliz 2026!
Muchas cosas buenas y mucha poesía.
1 like • Dec '25
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Paz H. Páramo
4
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@paz-hernandez-paramo-8996
Omnia vincit amor

Active 2d ago
Joined Dec 16, 2025
Madrid